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Cuaderno de Peregrino: Sepúlveda

Andando, andando, llegó el Peregrino a Sepúlveda, pueblo muy antiguo (antiquísimo) de la provincia de Segovia.

Sepúlveda se ubica sobre un cerro (llamado «de la picota»: la picota es esa columna de piedra donde se ataban y ajusticiaban reos, el equivalente al «cepo» anglosajón)

El cerro está rodeado por dos ríos, el Duratón (el más importante) y el Casiella. Forman una especie de rodilla o bucle alrededor del cerro, protegiéndolo cual dos profundos fosos naturales. Es que todo el terreno en esta zona es kárstico, quiere decir que tiene componentes solubles en agua (calcitas y dolomitas)

Con los milenios, los ríos han cavado unos barrancos profundísimos, de forma serpenteante, que se llama hoces. Y las hoces del Duratón son absolutamente increíbles, tanto que ha devenido uno de los parques naturales más conocidos de España. Además, el propio cerro y las paredes de los barrancos se han transformado en una especie de queso, un laberinto de cuevas y galerías interconectadas, cavadas por el agua. A saber, como dicen por aquí, los secretos que esconden los  subsuelos de Sepúlveda… por su parte, en los barrancos que los rodean habitan buitres leonados, águilas y búhos; zorros, hurones y jabalíes en los bosques de álamos encajonados en las hoces.

En el cerro, habitaron celtas en la edad de hierro (primer milenio A.C.), osos y (supone el Peregrino) monjes eremitas o ermitaños durante la alta edad media en las cuevas de los barrancos; actualmente, escaladores. Por su parte, en el pueblo hay «cuevas» bajo las casas.

Sobre el nombre de “Sepúlveda», casi todos los especialistas dicen que es voz celta, indescifrada. Los Arévacos pertenecían, efectivamente, a una etnia prerromana celta, y han dejado sus huellas por aquí. Unos pocos, opinan que significa, en proto castellano, «lugar de sepulturas», que también pinta lógico: hay tumbas antiquísimas por todas partes. Natural, en un lugar habitado desde hace miles de años…

En rápida síntesis cronológica, los celtas arévacos habitaban por aquí cuando llegó Roma y… los romanizó, digamos.

Es más, Roma construyó una tremenda ciudad muy cerca de aquí, Confluenta, desde la cual organizó y controló todo el territorio, unos 3000 km cuadrados, nada menos… Su nombre se debe a que era cruce de varias vías romanas, entre ellas dos muy importantes: la que unía la meseta sur con la norte, cruzando Guadarrama por Somosierra, y otra que corría de este a oeste, por el norte de Guadarrama. Mil años más tarde, serían utilizadas cómo vías pecuarias, es decir, cañadas reales.

Tras los romanos, se asentaron por aquí los visigodos. De hecho, se mezclaron bastante armónicamente con la población hispanorromana, pues al final de cuentas todos eran cristianos (unos católicos, los otros arrianos, mutuamente herejes, pero cristianos al fin… y tanto da, que en el Siglo VII terminaron siendo todos católicos)

Pero no les duró mucho la dicha en concordia, porque el año 711 llegaron los musulmanes y se las dieron… Los cristianos que habitaban por aquí huyeron, al menos una buena parte de ellos, hacia Asturias, o sea, hacia el único trocito cristiano independiente que les quedaba en la península. Los árabes ocuparon y refortificaron la ciudad. Algunos de los tramos de muralla que se conservan son, precisamente, musulmanes; del Siglo VIII al X.

A esa altura, por el año 940, parece ser que el mítico conde Fernán González atacó y ocupó la ciudad. La pobló con cristianos y les otorgó los fueros, es decir, una especie de constitución bajo cuyas leyes se gobernaba la ciudad y su territorio circundante en forma muy independiente, algo parecido a lo que ocurriría algunos siglos después en las repúblicas italianas de Génova, Pisa, Florencia o Venecia…

El tema de los fueros es importante en Sepúlveda; de hecho, tienen un museo dedicado al tema. Son los fueros más antiguos al sur del río Duero, porque de hecho fue uno de los primeros lugares reconquistados por los cristianos al norte de Guadarrama.

Hay leyendas y anécdotas sin par al respecto. Se cuenta que Fernán González retó o tuvo duelo singular con un guerrero musulmán, un moro gigantesco llamado Abubad. Ganó Fernán, obviamente, y en el combate liquidó al moro… La forma de darle muerte (vamos, que le decapitó) se recuerda en varios relieves y esculturas medievales de la ciudad.

En fin, que Sepúlveda devino punta de lanza para la reconquista de la submeseta sur, es decir, de los territorios ubicados al otro lado de Guadarrama: Toledo, La Mancha, Extremadura.

Hubo contraataques desde Al Ándalus; por ejemplo, Almanzor asedió Sepúlveda en dos oportunidades durante la década de 980.

Sin embargo, los cristianos terminaron controlando definitivamente la ciudad luego de la muerte de Almanzor, y desde aquí se prepararon para saltar sobre la sierra y atacar a los ismaelitas en su propio territorio. Lo haría Alfonso VI, en 1085. A partir de ese momento, la reconquista se trasladaría definitivamente al sur de Guadarrama.

La Funcionaria que atiende la Oficina de Turismo de Sepúlveda (el primer lugar hacia donde debe encaminar sus pasos todo Peregrino desorientado) está muy ocupada … Atiende a los turistas, y además el propio edificio donde trabaja es un museo también atendido por ella, la antigua cárcel de la Villa de Sepúlveda.

Fue cárcel desde 1500 y pico, hasta 1984. Cuatrocientos años de encierro y sufrimiento. El recorrido es impresionante, tan  recomendable como difícil. No se disfruta, pero se agradece la oportunidad.

El Peregrino se imagina que un recorrido por Alcatraz, por Horsens Statsfængsel o por el penal de Ushuaia disparará sentimientos y reflexiones parecidas, nunca iguales; que cada horror es único. Pero viene a la mente la reflexión de Saramago, cuando recorre una prisión medieval en su crónica de un «Viaje a Portugal»: «es maña del hombre: no puede ver un agujero lóbrego sin pensar en meter en él a otro hombre»

La Funcionaria de la Oficina de Turismo de Sepúlveda (morocha, regordeta, treintaypico, apurada) debería, además, atender el Museo de los Fueros, instalado en la antigua parroquia (desacralizada, hace muchos años) de los Santos Justo y Pastor. Pero no puede. Solo el Demonio (y Dios, tal vez) tiene el don de la ubicuidad.

La parroquia le queda a 300 m de la Cárcel-Oficina-de-Turismo-de-Sepúlveda, y ella no puede estar en los dos lugares al mismo tiempo… Constantemente llegan turistas apurados, de fin de semana, de medio día, que preguntan qué ver, dónde dormir, dónde comer, que dame un plano porfis… es domingo, ¡qué joder!

Entonces, la Iglesia-de-los-Santos-Justo-y-Pastor-Museo-de-los-Fueros-de-Sepúlveda no se puede visitar, y punto; que una es de carne y hueso, y tampoco le pagan por dos. Lo mismo, un calco, ha vivido el Peregrino en Arévaco, la semana pasada. El Gobierno Autonómico, la Junta de Castilla y León, es una y la misma, al fin y al cabo.

Sin embargo… sin embargo, a la Funcionaria le llama la atención ese Peregrino de acento raro (¡y tan bonito!) que pregunta, compra libros (esos que nadie compra), y pregunta INSISTENTEMENTE, por la Iglesia-de-los-Santos-Justo-y-Pastor-Museo-de-los-Fueros-de-Sepúlveda.

Vale, dice al fin la Funcionaria, ven mañana por aquí, a las 9:30 AM, que te la muestro. Pero mañana es lunes… los museos NO abren los lunes. En ninguna parte del mundo, y mucho menos en Sepúlveda. Sin embargo, bueno, ya se sabe, con tenacidad todo se puede …

El Peregrino no falta a la cita. Desde la 9 de la mañana está allí parado, como un poste, haciendo guardia frente a la iglesia, esperando … Y la Funcionaria cumple su palabra.

A las 9:30 llega puntual, en su día libre. Abre con su llave la Iglesia-de-los-Santos-Justo-y-Pastor-Museo-de-los-Fueros-de-Sepúlveda, anula la alarma, enciende las luces, pone la música de fondo (canto gregoriano, excelso), y concede paso al Peregrino… ¡¡¡le deja la Iglesia para él solo!!!. Tómate tu tiempo, me avisas cuando termines. Y el Peregrino deliró …

Mucho después, siglos más tarde, cuando finaliza su recorrido y sale nuevamente a la calle, el Peregrino se encuentra con una vecina de la Villa, una señora añosa, esbelta y elegante, que le comenta, «anda, que no había visto la iglesia abierta desde hace mucho… es una pasada, ¿verdad? una preciosura, ¿cierto?» «¡Cierto!, contesta el Peregrino, una maravilla…»

Los libros del Peregrino

Sepúlveda en la Historia. Ayuntamiento de Sepúlveda, 2011.

Créditos

Texto e imágenes: HyP

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